La climatización se lleva el 40% de tu factura eléctrica.
Habitaciones vacías con el aire encendido. Huéspedes que salen a la playa dejando el termostato en 19 grados. Ventanas abiertas mientras el climatizador trabaja a plena potencia. No es culpa de nadie: el huésped no paga la factura, y vigilar habitación por habitación es imposible. Pero el resultado se paga todos los meses y los equipos se deterioran innecesariamente.
El aire encendido en habitaciones vacías
El tarjetero se engaña con cualquier tarjeta de fidelización. El huésped se va a la playa a las diez y la habitación sigue climatizándose ocho horas para nadie.
Ventanas abiertas con el aire a tope
Es la queja clásica de mantenimiento y no hay forma de vigilarlo habitación por habitación. El equipo trabaja al máximo contra la calle hasta que alguien entra a limpiar.
Equipos mal configurados desde el día de la instalación
Temperaturas fijadas en 18 °C, modos manuales y horarios que nadie ha vuelto a revisar. El sistema sigue haciendo lo que se programó el día de la puesta en marcha, aunque el hotel haya cambiado mucho desde entonces.
Zonas comunes climatizadas estén ocupadas o no
Los salones, los pasillos y las salas de reuniones se encienden por la mañana y se apagan por la noche, con independencia de si hay alguien dentro. Un salón de eventos climatizado toda una tarde sin uso no aparece en ninguna parte: se paga igual, pero nadie llega a verlo.
Al final del mes llega un único importe
La factura da el total, pero no dice qué planta, qué habitación ni qué equipo lo ha generado. Sin ese desglose cuesta comparar este julio con el del año pasado, o un hotel con otro de la misma cadena, y es difícil saber por dónde conviene empezar.
Se ahorra apagando lo que no hace falta. Nosotros nos encargamos de saber cuándo.
Tu hotel no gasta de más porque el equipo lo haga mal, sino porque hay cosas que no se pueden vigilar a mano, habitación por habitación y todos los días del año. De eso se ocupa el sistema.
- Tecnología Inalámbrica
- Independencia de Fabricantes
- Facilidad de Implantación
Monitorización continua de lo que ocurre en el hotel
Los sensores leen a todas horas cuánto consume cada zona, si hay alguien dentro de la habitación, a qué temperatura está y si la ventana está abierta. En habitaciones, pasillos, zonas comunes, spa y restauración. Esa lectura no se interrumpe en ningún momento, y es sobre ella sobre lo que el sistema decide qué apagar y qué no.
El sistema actúa solo
No apaga por franjas horarias ni por lo que diga el tarjetero: apaga cuando la habitación está vacía de verdad. Y la deja en su punto antes de que el huésped vuelva a entrar. Sin que nadie tenga que acordarse de hacerlo.
Lo puedes revisar cuando quieras
Ves cómo evoluciona el consumo mes a mes, qué zonas se salen de lo normal y dónde queda margen. Comparas plantas, temporadas y, si tienes más de un hotel, unos con otros. Con esos datos decides qué cambiar, y nosotros lo dejamos ajustado.