¿Merece la pena cambiar el tarjetero de las habitaciones?

El tarjetero no ahorra lo que promete, porque casi nunca sabe si hay alguien dentro. Pero no hace falta quitarlo: podemos convivir con él y aportar la presencia real que le falta.

Lo que hace bien

Ya está instalado y no cuesta nada dejarlo donde está. Corta la corriente cuando el huésped se va, y en un hotel donde nadie lo puentea funciona razonablemente bien para la iluminación.

Dónde se queda corto

Se engaña con cualquier tarjeta de fidelización, con un cartón o con la del supermercado, y en muchos hoteles hasta la mitad de las habitaciones lo tienen puenteado. Aunque funcione, solo sabe si hay una tarjeta metida, no si hay alguien en la habitación: el huésped que sale a la playa y deja la tarjeta puesta sigue climatizando ocho horas para nadie. Y no mide nada, así que no hay forma de saber cuánto se está gastando ni dónde.

Comparativa

GluonTarjetero
Qué detectaPresencia real, apertura de ventana y estado en el sistema de reservasQue hay una tarjeta metida en la ranura
Se puede burlarNoSí: con cualquier tarjeta del tamaño correcto
Mide el consumoSí, por habitación, planta y hotelNo mide nada
Zonas comunesSí: salones, pasillos, spa y restauraciónSolo la habitación
Obra necesariaNinguna, es inalámbricoYa instalado

Preguntas frecuentes

No. Podemos trabajar con el tarjetero puesto y añadir la detección de presencia por encima, de modo que la habitación deje de climatizarse cuando de verdad no hay nadie. Muchos hoteles lo mantienen por costumbre del huésped.